El vinilo vuelve… de la mano del esnobismo.
Si, el vinilo está muy bien, pero tampoco hay que ser un “talibán” de este formato. Me explico.
Cierto es que la calidez sonora de un vinilo es inigualable (supongo que con un equipo decente) y que se aprecia mejor un álbum como una obra total, no como un producto cualquiera. Pero hay que admitir, por mucho que cueste, que el formato vinilo tiene muchos inconvenientes: el gran cuidado (en tiempo y dinero) que requieren estos equipos y el formato en sí, y su poca portabilidad.
Además, para disfrutar bien del vinilo,no todo el mundo puede permitirse económicamente un equipo para escuchar música compuesto de un amplificador Denon, NAD o Pioneer ni cajas acústicas de marcas punteras(Cambridge Audio, Tangent Audio, KEF, Infinity, JBL…).Ni mucho menos ciertas marcas de platos tocadiscos.
Los hay que, limitados por nuestra economía, nos conformamos con un tocadiscos antiguo y un equipo que calificaríais de pobre. Pero es lo que hay. Lo que hay es demasiado esnobismo en el mundo del audio.
Lo segundo es que hay que admitir que vivimos en un mundo que cada día está menos quieto, y nos gusta llevar música con nosotros en viajes largos o tediosos en metro o bús. Y no te vas a llevar el tocadiscos contigo, obviamente. Ni una radio, que en el metro no se cogen emisoras al ser subterráneo. Un walkman es una opción algo desfasada, la verdad, pero válida.
El advenimiento del mp3, tanto el formato como los reproductores, no es el Apocalipsis para la música, como muchos sugerís. Sé muy bien qué hace el formato mp3 con las frecuencias, y cómo “destroza” la señal original, pero es el precio que hay que pagar por poder llevar 2000 canciones en un bolsillo,y escucharlas siempre que se quiera.
Además, es una manera “gratuita” de dar a conocer nuevas bandas y nuevas ideas musicales a un espectro amplísimo de la población a través de Internet, y en un tiempo récord. La llegada del mp3 no ha hecho más que acelerar los cambios en la industria discográfica que tanto se esperaban.
Respecto a la calidad del formato mp3 en particular,en realidad, tampoco creo que te des muchísima cuenta de las componentes frecuenciales que se pierden. En mi opinión, el formato mp3 fue hecho para ser algo “portátil”, que puedas llevar de acá para allá. Para un formato con mayor calidad, tienes CD, DVD-Audio, SACD… El hecho de que sea portátil implica que alrededor de tus auriculares, cuando te pones el mp3, siempre vas a tener mucho ruido de fondo allá donde vayas. Ojo, esto no es óbice para que pongas el volumen de tu mp3 tan alto que lo escuche todo el vagón además de tí: así si que te quedas sin tímpanos en un tiempo máximo de 7 años, además de dar por saco al personal.
Para escuchar un disco o una canción como Dios manda, espérate a llegar a casa para ponerlo en tu equipo tranquilamente, sin ruido perturbador de fondo, y sin fastidiar a la gente. Ahí si que puedes escuchar matices y diferencias: es en el equipo doméstico donde debes (si puedes permitírtelo, claro) gastarte tu dinero, no en el mp3.
Tampoco se mencionan los avances que se están haciendo en tecnologías de compresión “lossless” mejores que el mp3, tales como flac, mpc, y ape. De hecho, hay muchísimos albumes que se pueden encontrar en ese formato en eMule, con la consiguiente mejora en calidad de audio.
Yo considero que, desde que es grabada, la señal está condenada a perder calidad. A pesar de todos los mejores convertidores A/D y D/A, la señal nunca será exactamente igual a la que era cuando se grabó en el estudio. El CD se considera un formato obsoleto, pero, sinceramente: ¿hay alguien que escuche por encima de 20 KHz? ¿o por debajo de 20 Hz? Yo, la verdad, no. De hecho, en unas pruebas que hicimos en el laboratorio de acústica de mi universidad, por encima de los 18 KHz mi oído ya no distingue nada, si acaso nota una vibración, pero nada más. Y lo mismo: a 30 Hz si que oigo, pero a 20 Hz no. Y soy una persona joven y sana, de 20 años…
El ancho de banda de un CD me parece suficiente (tampoco voy a decir que de sobra) para el oído humano.
Con todo esto, lo que quiero constatar es que los dos formatos pueden convivir perfectamente, y es ahí donde reside la sabiduría de cada cual: saber aprovechar lo mejor de cada formato, y ante todo, NO CAER EN EL ESNOBISMO.